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JUSTICIA...? DÓNDE ESTÁ...?

Mayo 10, 2017
Esta es la historia de un comerciante, pequeño comerciante por cierto. Había recibido un dinero cuando lo despidieron de su trabajo de años y con esa plata se puso una tienda de ropa que atendía con su esposa. Viajaban a comprar mercadería a Buenos Aires y la traían para venderla, y con lo que sacaban de esa actividad vivían los cuatro integrantes de la familia. Sus hijos estudiaban y él, orgulloso contaba que podía costear la secundaria del varón y la facultad de la nena. Incluso estaban programando unas vacaciones que hace mucho no tenían…
Una horrible e inolvidable noche sufrieron una visita inesperada… Dos delincuentes entraron a su casa y se llevaron todo: mercadería, ahorros, el auto (con el que viajaban a comprar la ropa) y una computadora.
Al regresar a casa se encontraron con semejante desastre y sobrevino la bronca, el llanto, la desesperanza. Ese dolor que te arranca el pecho y que no se puede mostrar porque uno debe contener al resto de la familia. El balance fue lapidario, aunque les haya llegado la noticia de la detención de los ladrones, ellos habían perdido todo.
Se quedaron sin sus ahorros, sin trabajo (no había más mercadería que vender), sin el auto (para ir a comprar ropa), ya no podrían pagar la obra social, se complicaba la facultad de la nena y encima al otro día había que comer.
El destino de los delincuentes fue algo distinto. Uno estaba detenido y el estado le daba de comer, si enfermaba tenía atención médica, la ropa y el calzado también. Cobraba una mensualidad y la seguridad era de 24 horas. Allí nadie le iba a robar.
El otro de los delincuentes era menor, no sé si entendés… al otro día estaba en libertad, o sea… robando otra vez.
Casi me olvido. Si el comerciante quiere ir a la justicia, debe contratar un abogado. A los delincuentes, el estado le brinda uno gratis. Mientras tanto las asociaciones de derechos humanos se aseguran que a los presos no les falte nada… al comerciante y su familia, ya les falta todo.
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